26 marzo 2006

La Tercera: Clima familiar incide en rendimiento escolar más que educación de padres

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Fecha edición: 25-03-2006

El autor del trabajo plantea como ejemplo a dos familias: una de alto nivel educacional, pero llena de peleas y conflictos; y otra con baja escolaridad, pero armónica y preocupada de sus hijos. Los hijos de la primera familia tendrían menor rendimiento que los de la segunda.

Cuando un niño comienza a aprender y adquirir conocimientos, intervienen una serie de factores, entre los cuales destaca el nivel educacional de los padres, su estrato socioeconómico, características propias del menor, establecimiento educacional, profesores y familia. Estos elementos han sido ampliamente estudiados, privilegiando los factores cognitivos en la incidencia de un buen rendimiento.

Un nuevo estudio, llamado "Drogas, relaciones familiares y rendimiento escolar", realizado por la del Departamento de Economía de la U. de Chile, afirma que es el clima familiar el crucial en el aprendizaje, incluso, más que el nivel educacional de los padres.

Padres comprometidos


El economista Dante Contreras, autor del informe, explica que los resultados permiten plantear que si existen dos familias, una con padres con alto nivel educacional, pero con conflictos de pareja; y otra con baja escolaridad, pero preocupada y comprometida con la educación de sus hijos entregándoles un ambiente familiar armonioso, ese niño rendirá mucho más y mejor que el primero.

La investigación, que básicamente entrelazó datos que el experto obtuvo de Conace y del Simce, permite -según Gregory Elaqua, experto en Educación de la Escuela de Gobierno de la U. Adolfo Ibáñez-, entender porqué niños que provienen de familias muy pobres tienen rendimiento escolar destacado.

"A pesar de que la pobreza es un factor potente en términos de resultados académicos, existen otras variables, como la calidad en el hogar, que deben ser analizadas y consideradas tanto en la investigación como en las políticas públicas", asegura el especialista.

De acuerdo con la sicóloga infantil y académica de la U. Católica Neva Milicic, hace tiempo que se sabe que las variables socio-emocionales median significativamente en el aprendizaje infantil, pero este estudio lo prueba con datos masivos.

"Investigaciones de seguimiento realizadas con niños con problemas de aprendizaje versus familias funcionales y disfuncionales indican que las patologías en niños que crecen en hogares más armoniosos evolucionan favorablemente, y no así en quienes conviven con padres en crisis", sostiene.

Ambiente familiar


Para entender el efecto del clima familiar en el aprendizaje escolar, la sicóloga utiliza varias analogías: una de ellas muestra a un niño expuesto a discusiones de sus padres, en muchas de las cuales es usado como motivo de conflicto. "Por tu culpa el niño tiene malas notas", diría uno de los padres.

"Un menor puede vivir muy agobiado si se siente la causa de las peleas de sus padres. Y es sabido que la angustia bloquea el aprendizaje. Por otro lado, el niño que vive bajo tensión familiar, con padres que discuten por las noches, no duerme bien y despierta preocupado", dice Neva Milicic.

Ya se ha demostrado que el sueño es vital en el rendimiento escolar, tanto para la consolidación del aprendizaje como para la concentración que tiene el niño en clases.

Por otro lado, "un padre estresado, deprimido o desgastado por pasar muchas horas trabajando no tendrá energía para transmitir a su hijo pasión por el mundo, algo esencial para el aprendizaje infantil", concluye la profesional.
Conductas parentales v/s aprendizaje

El acompañamiento de los padres en el aprendizaje de los niños es crucial. Por esto, dice la sicóloga Neva Milicic, los papás deben reflexionar sobre sus posturas en torno a la adquisición de conocimientos de sus hijos.

Atención y disponibilidad: los niños, dice la sicóloga, deben gozar de la plena atención de sus padres, sentirse escuchados, validados y con la sensación de que estan disponibles y atentos a sus necesidades. Además, cuando lo padres se interesan por el aprendizaje de sus hijos, estos suelen rendir más.

Destacar logros: para la consolidación del aprendizaje, es indispensable que el vínculo de padres con el rendimiento de sus hijos se base en sus logros y no por sus fracasos escolares.

Fortalezas individuales: cada niño tiene habilidades y destrezas por las cuales se puede destacar y no necesariamente son cognitivas. Los padres deben aprender a descubrir cuales son las de sus hijos.

Identidad v/s crítica: este punto es especialmente sensible, explica Milicic, ya que la memoria autobiográfica de un niño se construye por lo que los padres dicen de él. Quiénes somos se basa en las descripciones, frases y sentencias que uno escucha de sus padres.

Los nexos con las emociones

El sicólogo Reinhard Pekrun, del Instituto de Educación Psicológica de la U. de Munich (Alemania), postula que las emociones pueden facilitar o debilitar el desempeño escolar de un niño.

  • Las emociones positivas, como el entusiasmo, el gusto por aprender y la felicidad mejoran la concentración y permiten un aprendizaje más profundo y permanente en los menores.
  • La vergüenza, en tanto, junto con la rabia, la desesperanza, el miedo, aburrimiento, pena y desconfianza, minan el esfuerzo y distraen la atención del alumno.
  • Estudios hechos por Unesco señalan que en el rendimiento lo que más influye no son factores como infraestructura o formación de los maestros, sino el clima emocional en el aula.

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