POLITICIANS like to promise better times ahead. But these days many are peddling gloom. In her new year’s address, Angela Merkel, Germany’s chancellor, predicted that 2012 would be more difficult for the euro zone than 2011. Nicolas Sarkozy, France’s president, spoke of “the year of all risks”. Half a world away, Manmohan Singh, India’s prime minister, warned Indians not to take fast growth for granted.
06 enero 2012
The world economy: Self-induced sluggishness | The Economist 07/01/2012
POLITICIANS like to promise better times ahead. But these days many are peddling gloom. In her new year’s address, Angela Merkel, Germany’s chancellor, predicted that 2012 would be more difficult for the euro zone than 2011. Nicolas Sarkozy, France’s president, spoke of “the year of all risks”. Half a world away, Manmohan Singh, India’s prime minister, warned Indians not to take fast growth for granted.
25 diciembre 2011
Christine Lagarde (FMI): "L’économie mondiale est en danger" - Le Journal du Dimanche
La directrice générale du FMI estime que l'Europe plonge le reste du monde dans la crise, y compris la Chine et les États-Unis. Elle critique la lenteur des réformes dans l'Union.
La trêve de Noël est bienvenue. Quelques jours de répit pour une planète à bout de souffle. La rentrée sera celle de tous les périls, explique Christine Lagarde au JDD. Depuis son poste de vigie internationale, la directrice générale du FMI voit grossir les tempêtes l’an prochain. "L’économie mondiale est dans une situation dangereuse", martèle-t-elle. "À un tournant très dangereux", a-t-elle insisté cette semaine, à l’occasion d’un déplacement au Nigeria et au Niger. Inquiète, elle observe la zone euro entraîner le reste des pays du globe vers la panne économique et financière. Elle pointe le risque de troubles sociaux.
13 julio 2011
17 junio 2011
La debilidad de EE.UU. impide consolidar la recuperación económica mundial (según FMI) - EFE - 17/06/2011
La debilidad de la economía de EE.UU. frena la recuperación económica mundial, que acentúa su doble velocidad, con los países emergentes como locomotoras y los avanzados con vagones de cola, según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La economía mundial crecerá en 2011 un 4,3 %, una décima menos que lo pronosticado por el FMI en abril; con las economías avanzadas en una tasa positiva del 2,2 % frente al 6,6 % de los mercados emergentes.
La sorpresa del informe es que el lastre de la recuperación sea el lánguido comportamiento de la economía de EE.UU., cuyas previsiones el FMI redujo hoy en tres décimas, hasta el 2,5 % para este año, y en dos para 2012, hasta el 2,7 %.
Como factores, el Fondo explicó que Estados Unidos aún no se ha recuperado de la explosión de la burbuja inmobiliaria y que el terremoto en Japón ha afectado su productividad por las alteraciones en la cadena de suministro.
Sin embargo, estos son considerados elementos temporales, y el temor de fondo en torno a EE.UU. se encuentra en las dudas que genera el plan de ajuste fiscal en el país en un contexto de frágil recuperación económica y abultado endeudamiento.
"Para EE.UU. es crítico que encare inmediatamente su tope de endeudamiento y lance un plan de reducción del déficit que incluya la reforma de los programas de ayuda social y el aumento de los ingresos impositivos", subrayó el FMI.
La nota positiva del nuevo informe del Fondo, que actualiza las Perspectivas Mundiales de la Economía de abril, es el ligero repunte de la zona euro, cuya previsión de crecimiento elevó en cuatro décimas para 2011, hasta el 2 %, una mejora de la que no beneficia a España, a la que mantiene sin cambios con una previsión de crecimiento del 0,8 %.
Tras esta reactivación se encuentra la primera economía de Europa, Alemania, que aumenta sus previsiones de crecimiento para 2011 siete décimas, hasta el 3,2 %; a la que se suma Francia, que se espera que cierre ahora el año en 2,1 %, cinco décimas por encima de lo previsto.
Para 2012, el organismo internacional mantiene sus previsiones en 4,5 % para el conjunto de la economía mundial.
Los mercados avanzados crecerán el año próximo, el 2,6 %, mientras que los emergentes lo harán un 6,4 %.
En Europa, el desafío sigue centrado en los países de la periferia, como Grecia, Irlanda y Portugal, "cuyas crecientes percepciones de riesgo subrayan la necesidad de poner en práctica los programas de ajuste y desarrollar un enfoque comprensivo de la gestión de las crisis en la zona euro".
En Latinoamérica y el Caribe, el FMI revisó hoy ligeramente a la baja la previsión de crecimiento que situó en el 4,6 % para 2011 y en el 4,1 % para 2012, una décima menos que lo que esperaba hace dos meses.
No obstante, el crecimiento permanece "robusto" en el conjunto de la región, según la última actualización del FMI, con Sudamérica como motor de desarrollo gracias a "los altos precios de las materias primas y fáciles condiciones de financiación externa".
Japón, por su lado, verá contraerse su economía un 0,7 % en 2011, una caída de 2,1 puntos porcentuales respecto a las previsiones de abril, debido a las consecuencias del terremoto y del tsunami que afectaron al país el pasado marzo.
Para el 2012, sin embargo, el FMI augura un 2,9 %, 8 décimas más que lo previsto hace sólo dos meses.
Desde el punto de vista financiero, el FMI destacó que los riesgos han aumentado desde abril y advirtió sobre los peligros de seguir con bajas tasas de interés en las economías avanzadas que genere grandes flujos de capital hacia otras regiones y se creen así peligrosos desequilibrios.
Además, lamentó que las reformas en "la robustez de los sistemas financieros han sido insuficientes hasta el momento" e instó a que se acelere su proceso de saneamiento, algo indispensable para apoyar la recuperación económica en marcha.
Ante este desigual panorama económico, el Fondo recomendó a las autoridades de los mercados avanzados, como EE.UU., Europa y Japón, mantener las "políticas acomodaticias", pero urge a los bancos centrales a permanecer atentos ante futuras presiones inflacionarias.
En el lado expansivo, se encuentra Asia, con un crecimiento estimado para 2011 y 2012 del 8,4 %, sin variaciones respecto a las previsiones de abril.
Para administrar la bonanza, el FMI recomienda a los países asiáticos que registran grandes superávit por cuenta corriente que dejen apreciarse sus monedas y aprovechen para realizar reformas estructurales a fin de garantizar un crecimiento equilibrado y la creación de empleo a medio plazo.
16 agosto 2010
Return of the Killer Trade Deficit - editorial - New York Times
The world economy is falling back on very dangerous habits. The United States is tentatively emerging from recession but is still at risk of another dip. Yet trade statistics released last week indicate that American consumers are sucking in large quantities of imports as spending recovers, while weak demand in the rest of the world is crimping American exports.
Meanwhile, China is mopping up demand everywhere you look with its artificially cheap supply of goods. Germany, the world’s other exporting power, is cutting its budget and relying on foreign demand to drive its economic rebound. This isn’t sustainable.
The bulging American trade deficit means that rising consumer demand is flowing to suppliers overseas rather than fueling growth at home. The American economy is too weak to carry this load. The recent trade data led economists to slash growth estimates for this year.
For the global recovery to continue, domestic demand must revive around the world. Other leading countries must do more to stimulate their own demand. And China cannot keep hogging the global export market.
The numbers are staggering. The United States trade deficit ballooned to $49.9 billion in June, the biggest since October 2008. In July, one month later, China recorded a $28.7 billion trade surplus, the biggest since January 2009. In the first five months of the year, Germany’s trade surplus, driven in large part by demand for machine tools in recovering Asian economies, rose 30 percent compared with 2009, to about $75 billion.
Unsurprisingly, data from both sides of the oceans mesh: the United States’ bilateral deficit with China rose 17 percent in June, to $26.2 billion — the biggest in 40 months. It rose 5 percent with Germany, to $3 billion.
The pattern underscores big problems with the mix of economic policies around the world. As Germany and other rich countries in Europe start slashing their budgets and the world economy slows, the United States — beleaguered as it is — has been left as a lone source of demand growth. Meanwhile, Beijing’s reluctance to end an economic strategy based on cheap exports is cementing its position as the world’s demand hog.
There are bad ways to address this problem. Punish China rumblings are back on Capitol Hill, but any move to slap punitive tariffs on Chinese goods could lead to destructive tit-for-tat retaliation. The drive by Congressional Republicans to end the Obama administration’s sensible (and still too weak) stimulus policies might help cut the trade deficit — but only by tipping the economy back into recession.
There is a proper approach to this rising threat. Chinese leaders have to finally rebalance their economy and rely more on internal demand and less on exports. The central bank announced in June that it would allow China’s currency to start inching up against the dollar — but it has risen less than half a percent. China must deliver. Rich economies with big trade surpluses and the ability to sustain budget deficits — most notably Germany — need to spend more, not less, at home and abroad.
After the risk of recession has receded, the United States must work to correct its longstanding trade deficit with the world by slowing national spending and increasing savings. But there will be no recovery — here or around the world — unless all of the major economic players do more to bolster demand right now.
17 enero 2009
ONU exige cambios radicales en la economía mundial - IPS
Es preciso un despliegue masivo y concertado de estímulos fiscales y medidas de largo aliento para cambiar radicalmente el sistema financiero global, en el cual los países en desarrollo deben contar con voz y voto, señaló en un informe presentado ayer.
24 agosto 2008
U.S. and global economies slipping in unison | IHT
IHT, by Peter Goodman, 23/08/2008
Economic trouble has spread far beyond the United States to major countries in Europe and Asia, threatening businesses around the world with the loss of the international sales and investment that have become increasingly vital to their sustenance.
Only a few months ago, some economists still offered hope that robust expansion could continue in much of the world even as the United States slowed. Foreign investment was expected to keep replenishing American banks still bleeding from their disastrous bets on real estate and to provide money for companies looking to expand. Overseas demand for American goods and services was supposed to continue compensating for waning demand in the States.
Now, high energy prices, financial systems crippled by fear, and the decline of trading partners have combined to choke growth in many major economies. The International Monetary Fund expects global growth to slow significantly through the end of this year, dipping to 4.1 percent from 5 percent in 2007.
"The global economy is in a tough spot, caught between sharply slowing demand in many advanced economies and rising inflation everywhere," the IMF declared last month in its official World Economic Outlook.
One consequence of the changing dynamics of the global economy is a small but significant shift in currency trading. The dollar has been strengthening against many currencies in recent weeks — not so much because of a new-found belief in American prospects, economists say, but because investors are edging out of markets that are weakening, like Britain and other parts of Europe, sending down the pound and the euro.
"It's the rest of the world going down, not the United States going up," said Kenneth Rogoff, a former chief economist at the International Monetary Fund and now a professor at Harvard.
A stronger dollar makes American goods more expensive on world markets. If the dollar keeps strengthening, it could pinch sales of U.S. exports while helping European exporters make up some ground.
In the United States, "exports have been sort of holding us out of the graveyard," said Martin Baily, a former chairman of the Council of Economic Advisers in the Clinton administration, and now a senior fellow at the Brookings Institution in Washington. "That may begin to peter out a little bit if the dollar continues to climb."
Some economists argue that the dollar's recent strengthening is a correction after six years of declines that have sapped it of one-fourth of its value against the currencies of major trading partners. Still, others worry that the dollar has further to fall, noting that the United States remains on the short of end of a lopsided balance of trade, with imports outstripping exports by nearly $800 billion at the end of last year.
Regardless of the dollar's value, sales of American goods may be eroded by a more decisive force: a global loss of appetite for goods. "If the rest of the world economy slows, the demand just isn't going to be there," Ruskin said.
That could be painful for American companies that rely on overseas markets. In 2001, large American companies that disclosed foreign revenues logged about a third of their sales abroad, according to an analysis by Howard Silverblatt, senior index analyst at Standard & Poor's. By last year, the international take had climbed to 46 percent. Europe made up 29 percent of the total.
All this means that economic troubles in the United States could intensify into the presidential election season and beyond. It could also make it harder for financial companies like Lehman Brothers — which has been seeking fresh investment in South Korea — and the government-backed mortgage giants Fannie Mae and Freddie Mac to attract much-needed capital from abroad.
As the United States and many other large economies slip in unison, the reality of integrated markets is being underscored: just as globalization spreads prosperity — linking cotton farmers in Texas to textile mills in China — the same forces spread hurt when times go bad.
"The slowdown has reached such a wide range of countries that they're now feeding on one another," said Alan Ruskin, chief international strategist at RBS Greenwich Capital.
The impact of the downturn is reflected by the experience of the Vermeer Corporation in Pella, Iowa. The company, which manufactures farming and construction equipment, has become accustomed to looking abroad for growth as the real estate bust in the United States has crimped purchases of its gear by American home builders. Its overseas sales have doubled in the last five years as a percentage of its total business and now make up nearly a third of its revenue, the company's senior director of international sales, Steve Heap, said.
But in recent months, even as growth has continued over all, some parts of the world have sunk into malaise.
"The U.K. has been really soft for the last six months," Heap said. "Western Europe overall has been flat. We've not seen the growth we've seen in the last few years."
Many other major economies are either stagnant or shrinking as well. In Japan, whose fortunes are tethered to exports, the economy contracted at a 2.4 percent annual rate from April through June after accounting for inflation. Germany, another export power, slid at a 2 percent clip. France and Italy slipped slightly.
Spain and the United Kingdom — both grappling with hangovers from their own real estate binges — were both flat amid talk that they have already slipped into recession. The festivity of easy money has given way to recriminations over bad loans, unemployment and inflation.
"The year 2009 in Europe is going to look significantly worse than 2008," said Marco Annunziata, chief economist at the Italian bank UniCredit.
Even China and India, whose swift growth has occasioned talk of a new global order, have been cooling in recent months, though still expanding at rates that would bring envy in nearly any other land.
"We had buoyant world growth for a few years," said William Cline, a senior fellow at the Peterson Institute for International Economics in Washington. "It was too hot not to cool down, as the song goes."
There is a potentially significant upside to the downturn under way: it could knock down rising prices for food and energy, which have been driven higher by swelling demand in a swiftly expanding world economy.
The chairman of the Federal Reserve, Ben Bernanke, has been betting on that very scenario as he has rejected calls for higher interest rates to suffocate inflation.
The recent drop in commodity prices, combined with "a pace of growth that is likely to fall short of potential for a time, should lead inflation to moderate later this year and next year," Bernanke said Friday at the Fed's annual economic symposium in Jackson Hole, Wyoming.
Some American businesses say it is too early to worry about a global downturn.
"When I see the headlines, I worry, but when I look at my order book, I stop worrying," said James Griffith, president and chief executive of the Timken Company, a Canton, Ohio, manufacturer of industrial bearings and power transmission equipment with operations in 27 countries.
Roughly half of Timken's bearing business is overseas, cushioning the company against the loss of sales in the American auto industry — a trend Griffith says he is confident will continue.
"When China decides they want to build a car, somebody runs a steel mill with coal and iron ore out of Australia, and they mine it with Caterpillar dump trucks which are full of Timken bearings," Griffith said. "What is driving our success is the globalization of markets."
But lately, even China's leaders have become concerned about flagging exports, altering priorities from seeking to squelch inflation to instead sustaining economic growth. The government is easing restrictions on bank lending, which were imposed to put the brakes on the economy.
When China makes fewer computers, it needs fewer computer chips forged in Taiwan and designed in the United States. It needs less steel, and so less iron ore from Brazil and Australia. Which means those countries need less construction equipment made in Germany, Japan or Ohio.
"The global slowdown is going to create some headwind for the United States," said Stephen Jen, an economist at Morgan Stanley in London.
Keith Bradsher, Carter Dougherty and Heather Timmons contributed reporting.
La recesión roza a Europa y Japón | iEco – Clarín.com
iEco.clarín.com, 23/08/2008
Por Isabel Stratta | istratta@clarin.com
La economía europea se tambalea" tituló el diario madrileño El País el viernes.
Es que esta semana se supo que las dos mayores economías de Europa retrocedieron en el segundo trimestre (Alemania un 0,5% y Francia un 0,3%), arrastrando al PBI de la eurozona a un rojo del 0,2% en el período, primer trimestre negativo desde que nació la unión monetaria.
El Banco Central Europeo (BCE) caracterizó el parate económico de la zona como una reacción técnica al fuerte crecimiento de los primeros meses del año. En el caso de Alemania, la mayor economía del continente, eso significaría que el sorprendente 1,3% de aumento del PBI en el primer trimestre colaboró con la caída de medio punto del segundo.
En los últimos meses, Alemania, el mayor exportador del mundo, quedó entre dos fuegos: mientras el euro fuerte no cooperó con sus exportaciones, la inflación restringió el gasto de sus consumidores.
En París, el gobierno implícitamente admitió la entrada de Francia en recesión. El viernes, en una entrevista con Le Figaro, la ministra de Economía , Christine Lagarde, dijo que "no hay que esperar un buen tercer trimestre" (lo cual sumaría dos trimestres seguidos negativos). Pero aseguró que descuenta una mejora antes de fin de año, por el alivio que traerán la baja de las materias primas y del euro.
Al este y al oeste En el archipiélago británico, como en el continente, la sequía crediticia se está haciendo notar de muchas maneras. Un indicio lateral es el anuncio de que se posterga la construcción, en el corazón de la City de Londres, de un polémico rascacielos de 235 metros conocido por su forma como el "rallador de queso". Limitaciones crediticias y menor demanda de oficinas en una economía que se enfría son las razones.
"Los rascacielos son como los girasoles de la arquitectura. Con tiempo soleado, crecen en el firmamento urbano como ostentosos y extravagantes símbolos", dijo un crítico de arquitectura de The Guardian. "Pero, cuando el clima financiero es malo , se quedan en el suelo, esperando su momento".
No fue el único que usó metáforas meteorológicas. "Puede que sea verano, pero se siente un frío en el aire económico", graficó el miércoles Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra. Dijo que la economía británica atraviesa "un ajuste difícil y doloroso".
El Banco de Inglaterra pintó un panorama pesimista para el resto del año; espera una inflación del 5%, por el encarecimiento de la energía y de los alimentos, y un estancamiento de la economía.
En Asia como en Europa, hubo malas noticias sobre el segundo semestre. Datos difundidos el miércoles muestran que el PBI de Japón se contrajo a razón de un 2,4% anual en el segundo trimestre.
El FMI, que considera recesión un crecimiento del PBI mundial inferior al 3%, estimó el 17 de julio que la economía mundial crecerá 4,1% este año y 3,9% en 2009. Algunos analistas califican esos pronósticos de demasiado optimistas.
Que la economía mundial entre en recesión "es sólo cuestión de tiempo", dijo a The New York Times Gilles Moëc, economista del Bank of America en Londres.
Ocho meses atrás, la eurozona, como Japón, parecían relativamente "desacopladas" de los problemas derivados de la crisis crediticia originada en los Estados Unidos. Lo curioso es que las dos regiones parecen estar ahora con peor pronóstico que EE.UU., donde el gasto de los consumidores resiste.
A diferencia de los Estados Unidos, donde la Reserva Federal bajó bruscamente las tasas de interés (de 5,25% a 2%) desde que empezó la crisis, otros bancos centrales no buscaron promover el crecimiento con medidas agresivas. El Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo, con sus tasas de referencia al 5% y 4,25%, respectivamente, parecieron poner la prioridad en el control de la inflación.
19 agosto 2008
Economist Intelligence Unit – Congelamiento global | La Jornada.
Congelamiento global
27 julio 2008
¿Qué pasa con la economía mundial? El Tiempo Bogotá
El Tiempo, 27/07/2008
Desde hace 15 años el mundo no vivía una turbulencia económica tan grande como la actual, que además se acentuó hace exactamente un año cuando explotó la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos.
Lo que el mundo ha vivido en los últimos 12 meses ha sido la continuación de factores que venían incubándose desde hace varios años y que han sido identificados.
Relajamiento de las condiciones para el otorgamiento de créditos con el fin de impulsar la economía en E.U. tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, un aumento de la demanda que no ha sido atendida totalmente por la oferta, ausencia de controles a complicados instrumentos que favorecen la especulación financiera y hasta los extraordinarios costos de la guerra en Irak, como lo indica un importante premio Nobel de economía.
Así, se está viviendo una aceleración de la inflación mundial, menores expectativas de crecimiento, caída en el consumo y un mayor desempleo.
En este escenario de incertidumbre en el que se mueve el mundo, empresas y bancos en América, Europa y Asia han soportado menores ganancias y en varios casos fuertes pérdidas, lo que también ha impulsado los despidos.
De todas maneras, otros hechos no han sido menos importantes en la actual coyuntura. La devaluación del dólar y por lo tanto una mayor importancia del euro en las operaciones de comercio internacional marcan una agenda en la que las economías emergentes, encabezadas por China e India parecen ser las que más aguantan el impacto de la desaceleración.
Así se lo dijo a EL TIEMPO Juan Pablo Fuentes, economista de la firma calificadora Moodys en Nueva York, quien considera que esas naciones muestran signos de un menor crecimiento.
Un factor preocupante del panorama actual de la economía es que los síntomas de la crisis se están dando en medio de altos precios de los combustibles, hecho que se diferencia de otros momentos cuando se asociaba la menor dinámica productiva con bajas en el consumo del petróleo y sus derivados y por lo tanto depresión en el precio.
Para ilustrar la situación actual hay que mencionar que solamente en el último año el precio del petróleo ha registrado un incremento de precio del 100 por ciento y aunque en las últimas semanas ha mostrado bajas, la proyección de los expertos lleva la cotización a los 150 dólares al finalizar el 2008.
Inflación, el mayor problema
Pero en lo que los analistas coinciden al unísono es en que la inflación es el problema más delicado, incluso más que el del crecimiento, dado que afecta con mayor intensidad a las economías más pobres y además es difícil y demorada de solucionar.
José Juan Ruiz Gómez, economista jefe y director del área de estrategia y análisis del Grupo Santander en España para América, también aseguró a EL TIEMPO que de 150 países sobre los que hay seguimiento en sus indicadores, ya hay 85 con inflaciones de dos dígitos en los 12 últimos meses, "un club al que merece la pena no pertenecer".
Este riesgo de altos precios, profundizó el analista, ni por ética, ni por seguridad de las democracias su puede permitir que avance.
Al respecto, el Fondo Monetario Internacional, (FMI) en su más reciente evaluación macroeconómica señalaba que este indicador cerrará el 2008 sobre el 4,7 por ciento, cifra que no se veía desde hace ocho años, mientras que el crecimiento medido como Producto Interno Bruto (PIB) estará sobre el 2,5 por ciento, más de 1,2 puntos porcentuales por debajo de lo registrado en el 2007.
En este contexto, los alimentos son los que más han subido de precio. Solo basta observar que varios de los principales cereales que componen la canasta familiar, el arroz, el maíz, el trigo y la soya han presentado en los últimos dos años alzas de más del 110 por ciento en promedio.
A manera de ejemplo hay que mencionar que varios países europeos como España y Alemania tienen serias preocupaciones porque la inflación ha llegado a niveles récord del último lustro con el 3 y el 4,7 por ciento en términos anualizados respectivamente.
Al otro lado del mundo, la gigantesca economía china ha venido arrastrando una escalada de precios que también está por encima del 8 por ciento en términos anuales y en Estados Unidos las cosas no pueden estar peor, pues la inflación llegó en junio al 5 por ciento en términos anuales, una cifra que no se veía desde hace 17 años.
De esta manera, según analistas, es necesario tomar medidas efectivas y a tiempo para corregir los desequilibrios, pues de lo contrario la rápida desaceleración actual evolucionará en menos de dos años hacia una recesión, es decir una caída neta del crecimiento.
Cuidado con las soluciones
Sin embargo, hay que tener cuidado con el remedio que se utilizará para enfrentar los altos precios, pues la fórmula más utilizada y que consiste en subir las tasas de interés puede empeorar la situación económica al generar deterioro crediticio y un menor consumo.
Por eso, el subdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), John Lipsky, dijo hace pocos días que los Gobiernos y organismos reguladores necesitan impulsar medidas "decisivas" e "innovadoras" para salvaguardar la estabilidad.
Para el analista de Moodys, en el inmediato futuro se presentará un aumento del desempleo en el mundo desarrollado, una mayor aversión al riesgo, cuantiosas perdidas financieras en Estados Unidos y como principal elemento el aumento de la inflación.
A mediano plazo la situación podría cambiar pues el precio de los productos básicos experimentarán una caída sostenida debido al debilitamiento de la demanda mundial, hecho que ya comenzará a afectar el crecimiento en regiones como Latinoamérica.
Pero en otra orilla se ubican quienes a la desaceleración económica le hayan explicación en los inmensos gastos destinados por E.U. y otros países de occidente a la guerra en Irak.
El premio Nobel de economía del 2001, Joseph Stiglitz, ha dicho en su libro 'La guerra de los tres billones de dólares' que la invasión estadounidense a Irak ha agravado los problemas económicos que la potencia padece actualmente y considera que trimestralmente E.U. gasta en el conflicto unos 50.000 millones de dólares.
"Si situamos esa cantidad en su marco, con una sexta parte de lo que se ha gastado en la guerra los E.U. podrían dotarse de una base económica sólida para su sistema de seguridad social durante más de medio siglo, sin reducir las prestaciones ni aumentar las contribuciones", afirma.
Así mismo, la destinación de grandes extensiones de suelo fértil para cultivar maíz y otros productos con destino a la fabricación de biocombustibles no termina de convencer a analistas.
El economista especialista en desarrollo sostenible Jeffrey Sachs, director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, (E.U.) y consejero especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha insistido en que destinar enormes extensiones de tierra para la producción de biocombustibles tenía sentido hace algunos años, cuando había muchos alimentos y costaban poco dinero, pero no ahora, cuando hay pocos alimentos, cada vez más caros, y el hambre se extiende, no tiene razón de ser, lo que ha desatado disturbios en varias partes del mundo.
El experto señaló que la reducción "significativa" de los programas de biocombustibles de la Unión Europea y, sobre todo, de Estados Unidos -donde el 30 por ciento del maíz cultivado se usa para ese fin- sería una buena manera de luchar contra la escasez actual.
Ante el panorama en materia de precios, suministro de alimentos y combustibles, algunos han planteado la necesidad de no dejar de lado viejas teorías que hace 30 o más años se creían exageradas y alarmistas, relacionadas con el límite del desarrollo.
Un informe realizado por el Instituto Tecnológico de Massachussets en 1972, poco antes de la primera crisis de suministro de petróleo, llamado Los límites del crecimiento, recreó el crecimiento de la población, la economía y el incremento del daño ecológico de la población sobre la tierra en los próximos 100 años.
El principal argumento del informe indicaba que en un planeta limitado, no es posible un continuo crecimiento económico, y estos límites pueden ser de dos tipos: de recursos naturales y de la capacidad de la tierra para absorber la polución sin mermar la calidad del medio ambiente.
Por ese motivo, los autores consideraron como una posible solución a este colapso el "crecimiento cero" o "estado estacionario", deteniendo el crecimiento exponencial de la economía y la población, de modo que el uso de los recursos naturales que quedan no sean mermados por el crecimiento económico para que de esa forma puedan perdurar más en el tiempo.
En una posición menos dramática se ubica el premio Nobel de economía de 1998, Amartya Sen, quien en su reciente obra Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado, aborda entre otros temas el del consumo.
Al hacer mención a un estudio de la Royal Society del 2000, en el que se menciona que las actuales tendencia del consumo son insostenibles y que se necesita introducir profundos cambios en los estilos de vida de la mayor parte de los países de mayor desarrollo, comenta que a pesar de ser una tarea difícil, las personas, como agentes que razonan (en vez de limitarse a ser pacientes con necesidades), deben abordar un debate público junto con el surgimiento y mantenimiento de prioridades ambientalmente favorables.
HOLMAN RODRIGUEZ M.
REDACCIÓN INTERNACIONAL
13 julio 2008
La crisis entra en la segunda fase
El recrudecimiento de las turbulencias financieras oscurece la situación económica
El País, por Íñigo de Barrón, 13/07/2008
Resolver una crisis siempre es difícil. Enfrentarse a tres a la vez es casi una proeza. Los expertos llaman a esta situación la tormenta perfecta, con tres frentes activos en plena ebullición. El petróleo firmó el pasado viernes su enésimo máximo histórico, por encima de los 147 dólares por barril, casi el doble que hace un año. Los alimentos básicos se han encarecido más de un 30% y han causado hambrunas en 30 países en los últimos meses. Y las turbulencias financieras, que desataron la tormenta hace un año, están muy lejos de remitir: la crisis de las hipotecas basura ha provocado pérdidas de más 250.000 millones de euros en la banca internacional y ha secado los mercados. Tras el rescate en marzo de uno de los grandes bancos de inversión, Bear Stearns, las grandes firmas hipotecarias de EE UU -Freddie Mac y Fannie Mae- están ahora en el ojo del huracán. IndyMac ha protagonizado la mayor bancarrota norteamericana en 20 años. Y las Bolsas temen ahora una recaída del sector financiero.
La consecuencia de todo eso es el frenazo de la economía mundial. "La fase de crecimiento bajo en la que hemos entrado podría prolongarse más de lo inicialmente esperado", según dijo esta semana el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en un almuerzo en la Cámara de Comercio Americana, ante decenas de empresarios y responsables de multinacionales. A los postres, el comentario más frecuente era que hemos entrado "en una segunda fase de la crisis. Las turbulencias financieras y el petróleo han impactado con mucha fuerza en la economía real", según un ejecutivo presente.
El debate ya no es si España está o no en crisis. El asunto es si España, Europa y Estados Unidos están cerca de entrar en recesión. "Puede que sea Alemania-que hasta ahora había resistido bien- la que atraviese una fuerte crisis o recesión", avisó Ordóñez.
Los datos económicos empeoran con el paso de las semanas: el Euríbor sigue en posiciones elevadas, en el 5,38%, pese a los intentos de frenarlo por parte del BCE con la promesa de que no habrá más subidas de tipos, al menos por el momento. El petróleo se acercó el viernes a la cota de los 150 dólares, y la inflación escaló hasta 5% en junio, el peor dato en 13 años. La semana se cerró con una caída del 3% en la Bolsa española -que acumula un retroceso del 25% en lo que va de año-, y con la constatación de que en el tercer trimestre la economía española puede destruir empleo en términos interanuales por primera vez en 13 años. La temida estanflación (estancamiento con inflación) se acerca: cada día hay menos dudas de que el crecimiento del PIB de España en el segundo trimestre estará en torno al 0%.
La pregunta clave es cuánto va a durar esta situación. El problema es que nadie lo sabe. Los principales servicios de estudios desconfían abiertamente de la capacidad de recuperación de las economías industrializadas, y en particular, de la norteamericana. Por otro lado, las únicas regiones que siguen funcionando con Asia y América Latina. "Pero también es incierta la verdadera capacidad de resistencia de las economías emergentes si los países desarrollados pierden fuerza", según el Banco de España.
La situación asusta al más osado. En marzo pasado, tras superar la quiebra de Bear Stearns, se pensó que el peligro de una crisis financiera con recesión global había pasado. Sin embargo, hace tres días, el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, admitió que no sabía cuánto duraría la crisis, y apuntó que la salida del túnel se verá en el segundo semestre de 2009.
Lo mismo opina el vicepresidente Pedro Solbes. La situación de España se ha agudizado por la crisis inmobiliaria. La falta de crédito ha acelerado la caída de un sector muy recalentado. Las ventas de viviendas cayeron un 31% en el primer trimestre. El sector bancario lo nota con la subida de la morosidad. Hasta abril pasado, los créditos con riesgo de impago crecieron un 105%, aunque todavía representan el 1,37% del total.
¿La solución? Los analistas coinciden en que la caída del crudo y el restablecimiento de los mercados financieros son dos piezas básicas para mejorar la situación. Con más crédito y el petróleo más barato, la inflación y los tipos de interés podrían relajarse. Eso aliviaría a los hipotecados, a las empresas y animaría el consumo. Pero no parece que esa salida esté a la vuelta de la esquina.
28 mayo 2008
La incierta economía mundial | editorial blogs el mercurio
La incierta economía mundial
Sin perjuicio de que prevalece este ambiente de incertidumbre, comienzan a delinearse ya ciertos indicios que marcan algunos rasgos fundamentales del cuadro actual. Al respecto, un elemento central es el estado de la economía de los Estados Unidos: hay virtual consenso en cuanto a que ese país está atravesando por una etapa recesiva, pero ello coexiste con una percepción bastante ampliada en cuanto a que la situación no seguirá deteriorándose, si bien las confianzas continúan resentidas. El significado práctico de este análisis es que el ajuste no sería más profundo que lo ya observado, pero la recuperación sería más lenta. Este diagnóstico ha movido al FMI a proyectar un bajo crecimiento en la economía estadounidense: positivo, pero inferior al uno por ciento durante dos años consecutivos. Con todo, el crecimiento de la economía mundial en el período 2008-2009 se anticipa no muy distinto del observado en el lapso 2000-2005, que fue levemente inferior a cuatro por ciento.
Otro factor de incertidumbre en esta coyuntura se refiere a la evolución del precio del petróleo. El actual nivel de cotización del crudo -en torno a 135 dólares por barril- excede con creces lo proyectado, y hay preocupación por el impacto que esto pudiere tener en el crecimiento de la economía mundial, recordando lo sucedido en otros períodos de precios elevados. Sin embargo, siendo plenamente entendible la preocupación por este tema, conviene destacar la particularidad del cuadro actual: a diferencia de lo acontecido en décadas anteriores -cuando el incremento en el precio del petróleo respondió a una contracción en su oferta, derivada de las restricciones a la producción impuestas por la OPEP-, en esta oportunidad la principal causa de la tendencia alcista radica en fenómenos asociados a una mayor demanda.
Si al efecto de una vigorosa expansión mundial se agrega una percepción de desconfianza frente a los productos financieros más tradicionales, que mueve a los inversionistas a refugiarse directamente en materias primas, y esto se complementa con una significativa depreciación del dólar en los mercados internacionales, la tendencia del precio del petróleo no resulta sorprendente.
Con todo, las implicancias de este peculiar fenómeno se ven atenuadas al considerar que el mundo es hoy mucho menos dependiente del petróleo que en décadas pasadas -la eficiencia en su utilización ha aumentado considerablemente-, y que, no habiendo restricciones artificiales de oferta, el precio de largo plazo debería tender hacia un nivel compatible con el costo marginal de producción, que es menos de la mitad del precio actual.
05 marzo 2008
El Orden Mundial y el petroleo. Una entrevista a Fatih Birol (AIE)
Transcripcion de la entrevista con Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energia (AIE), a escasos dias de la celebracion de la cumbre de la OPEP (Organizacion de Paises Exportadores de Petroleo).
¿Cómo ve actualmente el mercado del petróleo? ¿Cuáles son las razones por las que el crudo está marcando máximos históricos?
Los precios del petróleo están obviamente muy altos, sobre todo si los comparamos con el coste de producir un barril, que cuesta cuatro veces menos. No hay muchas materias primas que puedas producir por 20 dólares y venderlas luego por cien. Dos importantes razones fundamentales y un agravante explican estos precios. La primera razón fundamental es que la demanda está creciendo con fuerza, dirigida por China, India y Oriente Medio. La segunda es que la oferta no crece tanto como nos gustaría. Muchos países fuera de Oriente Medio tienen muchas dificultades para incrementar su producción, que está estancada o en retroceso. Y los principales países productores, cuya producción está controlada por compañías estatales, se muestran reticentes a incrementar la capacidad de producción. En consecuencia, la oferta está constreñida. Con una elevada demanda y una oferta estancada, lo que tienes es un mercado tenso y nervioso. A estas razones fundamentales hay que unir un elemento que amplía estos efectos: la especulación por parte de los inversores. Y, por supuesto, las noticias que aparecen diariamente sobre problemas de suministro en Nigeria, o otros problemas en Oriente Medio, no ayudan.
¿Tienen algún impacto la debilidad del dólar?
Por supuesto. El dólar influye en el precio. Pero algunos arguyen que si se tiene en cuenta la caída del dólar, el petróleo no ha subido tanto. No estoy de acuerdo.. Por supuesto que la debilidad del dólar juega un papel, pero si se cogen los precios del petróleo desde 2002, en términos reales, el aumento es muy muy elevado.
El dólar es entonces otro amplificador de los avances del crudo, no una razón estructural...
Exactamente. Nosotros creemos que las razones estructurales detrás del precio del crudo no van a desaparecer si el dólar se recupera. En consecuencia, creo que será muy difícil que los precios bajen, ya que las razones que los sustentan son estructurales y no momentáneas.
¿Qué cree que deberían hacer los miembros de la OPEP el próximo viernes?
Los miembros de la OPEP y el secretariado de la OPEP en general han tomado decisiones muy responsables hasta ahora. Depende de ellos decidir lo que vayan a hacer, pero lo que yo espero es que miren al mercado y tengan en cuenta las señales que está dando. Por ejemplo. Hablamos de recesión en EEUU, pero a pesar de esos miedos de recesión, los precios siguen creciendo. A finales de enero, en Davos, tuve que debatir sobre la posibilidad de que una recesión en EEUU pudiera moderar los precios del petróleo. Lo dije entonces y lo repito ahora: no creo que eso pase. La recesión, si se produce, afectará a la economía estadounidense y un poco a la europea y muy de pasada a las economías asiáticas. Pero al contrario de lo que sucedía en el pasado, el crecimiento de la demanda proviene de China, India y Oriente Medio. Estados Unidos ya no es el motor de la demanda energética. En consecuencia, me gustaría que la OPEP tuviera todo esto en cuenta y que siguiera adelante con los planes de inversión para aumentar la capacidad de producción.
¿Teniendo en cuenta estas señales que da el mercado y que la demanda es todavía muy robusta, cree que es necesario un incremento de producción, o, al menos que ésta se mantenga?
Seguro. Eso seguro. Cuánto más petróleo haya, mejor para el mercado y para calmar las tensiones.
¿Cuántos barriles cree que sería necesario que la OPEP inyectara en el mercado?
No voy a dar cifras, pero cuanto más petróleo, mejor. Si miras las cifras de la demanda y las cifras de los precios, todas cantan la misma canción: cuanto más petróleo, mejor.
Si falta petróleo en el mercado, ¿cómo se explica el incremento de inventarios de crudo, tanto en EEUU como en los países de la OCDE?
Es cierto que están creciendo, pero si miras los últimos cinco años, los niveles de inventarios actuales se encuentran en niveles medios. No hay grandes incrementos. Están prácticamente en la media. Lo más importante es que la demanda crece con fuerza en muchos países y que esperamos que esto sea correspondido con un aumento del suministro.
¿Si la línea dura de la OPEP se impone este miércoles y deciden recortar la producción, diría usted que la OPEP está poniendo en peligro la economía mundial?
Yo no creo que la OPEP quiera crear problemas a la economía mundial. Son países muy responsables. Está en su propio interés que la economía vaya bien y que las perspectivas de crecimiento vayan al alza. Estoy seguro que la OPEP tendrá todo esto en cuenta.
¿Escuchando a algunos países miembros pidiendo un recorte, se conformaría usted con un mantenimiento de la producción?
Creo que la imagen global que vemos hoy, con los elevados precios del crudo, muestra que los precios seguirán subiendo si no llega más petróleo en el mercado. En consecuencia, la mejor noticia para los mercados es que en los próximos días llegue más petróleo por parte de los países productores. Aunque no solamente por parte de los miembros de la OPEP.
El elevado precio de la energía genera tensiones en las economías industrializadas, en un momento muy crítico, con la inflación al alza y el crecimiento ralentizándose. ¿Cómo ve usted esta situación?
Los elevados precios de la energía están poniendo cada vez más presión a muchos países, especialmente a aquellos que importan petróleo y gas. Estamos viendo un incremento de las presiones inflacionistas en los países de la OCDE a medida que se encarece el petróleo. No tenemos que olvidar que el incremento del precio del crudo tiene un impacto en el gas natural, ya que muchas de las fórmulas con las que se establece el precio del gas tienen en cuenta el petróleo. Es una reacción en cadena. Por lo tanto, la presión inflacionista derivada del encarecimiento del crudo está claramente ahí. Pero el impacto es mucho mayor para los países subdesarrollados. Un estudio de la AIE muestra que en los últimos cuatro años los elevados precios del crudo han restado un 3% al crecimiento de los países subsaharianos. Por lo tanto, el impacto es mucho peor para los países pobres. El encarecimiento de la energía está dañando sus economías y las dañará más en el futuro.
Sabemos algunas de las soluciones a largo plazo: más inversión en capacidad de producción de crudo y una mayor eficiencia por parte de los consumidores. ¿hay alguna solución a corto plazo o debemos acostumbrarnos a vivir con un barril de petróleo a cien dólares?
Como ya he dicho, estamos ante un problema estructural. Estamos enfrente de un “Nuevo Orden Mundial” para el petróleo. Es un sistema nuevo en el que la demanda está determinada por los países emergentes, no por los países de la OCDE, y en el que la oferta está controlada por grandes compañías estatales. Las petroleras internacionales se encuentran con grandes dificultades para incrementar su producción, que en muchos casos está cayendo, y tienen muchos problemas para acceder a las reservas de los principales países productores. De hecho, las petroleras internacionales están sufriendo una crisis de identidad. En el futuro no van a poder hacer lo que están haciendo ahora -producir petróleo y venderlo-, ya que están disminuyendo sus reservas y no están encontrando nuevas. Y uno de los dilemas es el precio del crudo. Si no hay cambios sustanciales y sorpresas positivas, tenemos que entender que tendremos que vivir con elevados precios del petróleo y de la energía en general. En el corto plazo no hay demasiadas cosas que podamos hacer: mejorar la eficiencia de los coches y los aviones o impulsar, aunque de forma limitada, los biofueles. Pero esto no va a cambiar la imagen general.
¿En qué rango de precios se va a mover el petróleo en los próximos meses?
No puedo hablar de cifras concretas, pero me sorprendería mucho si los precios caen de forma sustancial en los próximos meses. Habrá mucha volatilidad, por supuesto, pero no creo que desciendan significativamente. Tenemos que hacer todo lo posible para desacelerar el crecimiento de la demanda y pedir a los países productores que bombeen más crudo. No obstante, tenemos que asumir que viviremos en un entorno de elevados precios de la energía, tanto del petróleo, del gas y del carbón.