Mostrando las entradas con la etiqueta política económica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta política económica. Mostrar todas las entradas

28 noviembre 2008

España - Sólo es el principio - La inyección de 11.000 millones es la primera entrega del plan público contra la recesión

El País, 28/11/2008

La economía española necesitaba imperiosamente un plan de choque para mitigar los terribles efectos de la recesión que se confirmará en el último trimestre de este año y que se prolongará y agudizará durante el año próximo, quizá hasta el primer semestre de 2010. El más grave de esos efectos será un crecimiento agobiante del paro -tanto peor cuanto más tarde se corrija la falta de liquidez de las empresas-, cuya tasa puede llegar hasta el 15% en el peor momento de la recesión según las voces moderadas y hasta un poco soportable 18% según las menos optimistas. El presidente del Gobierno presentó ayer su plan para combatir la recesión. Propone básicamente un programa de gasto público de 11.000 millones de euros, equivalentes al 1,1% del PIB, para reactivar la actividad y con el objetivo de crear 300.000 empleos en 2009. De ellos, 8.000 millones irán a un Fondo de Inversión Pública Local para financiar nuevas obras de ejecución inmediata y un programa de 800 millones para el sector del automóvil.

      ¿Es este el plan de choque que la economía necesita? Lo es en su orientación y propósitos. Si se parte del supuesto que evitar un colapso de la actividad y el empleo es el bien superior al que debe aspirar el Gobierno, y que cualquier temor sobre el déficit es secundario, inyectar 11.000 millones es una de las pocas soluciones plausibles. Lo dice, además, el consenso de Washington. Está bien visto que el grueso de la inversión se canalice por los municipios; los ministerios han demostrado bien poca agilidad en el trámite de la inversión que exceda las modestas cuotas de aumento anual y las decisiones municipales estarán más próximas a los ciudadanos en lo que concierne a infraestructuras y servicios.

      Dicho lo cual, el Gobierno y los ciudadanos tienen que entender, en primer lugar, que éste no es el "arsenal inédito" que nos librará de la recesión -no llega al 10% de los 200.000 millones anunciados por la CE-, sino sólo el primer tramo o entrega de las inyecciones de gasto público que el Gobierno tendrá que aplicar a la economía para sostener la actividad durante al menos 2009. Tiene margen, ya que es una de las sociedades menos endeudadas de la OCDE. Y, no menos importante, debe aceptar la responsabilidad de aplicar el plan, no sólo de enunciarlo. El caso del Fondo de compra de activos bancarios es un buen ejemplo de una decisión bien tomada... y hasta el momento fracasada.

      26 noviembre 2008

      Argentina | El Gobierno apura medidas para evitar que se frene la economía – iEco – Clarín, B.A.

      iEco – Clarín - MAR 25/11/08 05:41 |Por Marcelo Bonelli

      Ver también comentario de Silvia Naishtat (video en página fuente).

      Tiene listas iniciativas fiscales. Son para estimular exportaciones y acotar importaciones. Habrá créditos a la industria y préstamos especiales para la compra de 0 km. Piden a los empresarios compromiso para mantener el nivel de empleo.

      El Gobierno estudia aplicar seis iniciativas concretas para tratar de mantener el nivel de actividad económica, afectado por la crisis financiera internacional y la desaceleración del consumo doméstico. Las medidas pensadas para la actividad industrial se aplicarían si existe un compromiso de los empresarios para no despedir y mantener el nivel de empleo. El paquete se aplicará como respuesta a la desaceleración económica, pero después que se concrete el traslado de los fondos jubilatorios que están en las AFJP a las arcas de la nueva ANSeS. Clarín pudo confirmar que entre las decisiones se encuentran: Mejoras indirectas en el tipo de cambio efectivo para los sectores fabriles. La intención sería ubicar el tipo de cambio real en un nivel más elevado para que los industriales puedan competir mejor. El plan incluiría una eliminación de retenciones a productos fabriles y una duplicación de reintegros a las exportaciones de manufacturas.

      Restricciones a las importaciones de bienes manufactureros. Podría aumentarse la tasa de estadística, además de las medidas administrativas que ya aplica la Aduana sobre bienes textiles, calzado, y línea blanca. Un programa global de crédito para el sector productivo. Sería de 1.000 millones de pesos y lo instrumentará la Secretaría de Industria. A los fondos los aportaría el Banco Interamericano de Desarrollo y los nuevos recursos de las AFJP. Un plan de obra pública, que le daría prioridad a inversiones pequeñas en los centros urbanos más poblados. Se instrumentaría a través de las intendencias y gobiernos provinciales.Línea de crédito preferencial para la compra de autos cero kilómetro. Se trataría de un plan financiero por $ 3.500 millones que se volcaría a la adquisición de sólo dos tipos de autos elegidos por terminales: uno nacional y otro integrado Mercosur.

      A cambio de la instrumentación de esos incentivos, el Gobierno exigirá un compromiso fuerte a los empresarios: mantener los actuales niveles de empleo. Para cada sector el compromiso será distinto. Para el automotriz se habla de congelar los despidos entre seis meses a un año. La Presidenta Cristina Kirchner haría alusión hoy a la decisión del Gobierno de llevar adelante medidas de intervención estatal para mantener el crecimiento económico. Hablará frente a los empresarios en la Cámara de la Construcción y en la Unión Industrial Argentina. Pero este diario confirmo que no dará precisiones y tampoco detallará las medidas que tiene en carpeta la Casa Rosada. El Gobierno no quiere quedar políticamente, como dando incentivos y medidas para beneficios sectoriales.  Para eso la intención es ir dando a conocer los anuncios en forma puntual y evitar la difusión conjunta de todo el paquete productivo. En todos los casos la instrumentación depende de que se haga efectivo el traspaso de los fondos jubilatorios de las AFJP a la ANSeS, algo que ocurriría en dos semanas.

      20 mayo 2008

      Colombia - El Espectador | Un grado necesario

      Un grado necesario

      El Espectador, Editorial, 18/05/2008.

      LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS pero son necesarias. En materia de política económica, específicamente, las comparaciones son la única forma de dimensionar nuestros logros (y fracasos) en un momento en el cual a todos los países de la región, independientemente de sus decisiones, de la conducción de la política económica, les está yendo bien.

      En las últimas semanas, Brasil y Perú consiguieron el ansiado grado de inversión, un certificado de buena conducta, de solvencia macroeconómica, expedido por las agencias internacionales calificadoras de riesgo. Colombia, mientras tanto, a pesar del alto crecimiento económico, a pesar de los crecientes flujos de inversión extranjera, sigue esperando la graduación.

      A finales del mes pasado, el 30 de abril, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s le concedió el grado de inversión a Brasil. Esta decisión confirma el excelente manejo macroeconómico del gobierno del presidente Lula da Silva. Durante su mandato, las exportaciones se han triplicado y las reservas internacionales han pasado de menos 40 mil millones de dólares a más de 170 mil millones. Brasil se convirtió, por primera vez en su historia, en un acreedor neto: le deben más de lo que debe. “Brasil es un país serio con políticas serias”, afirmó Lula da Silva después de conocer la noticia, y la gran mayoría de la comunidad financiera estuvo de acuerdo.

      Unas semanas antes, el dos de abril de este año, la agencia calificadora de riesgo Fitch le había entregado a Perú el grado de inversión. Perú, al igual que Brasil, ha tenido un manejo macroeconómico excepcional. El Gobierno de Alán García ha usado los recursos extraordinarios producidos por la bonanza de precios de las materias primas para prepagar la deuda e invertir en infraestructura productiva. Además, la economía peruana ha venido creciendo por encima del 7% durante varios años consecutivos, hasta el punto de que ya muchos analistas señalan a Perú como el próximo Chile.

      El grado de inversión no es un pasaporte cierto hacia el desarrollo. Perú, para no ir muy lejos, tiene una tasa de pobreza cercana al 40%. Pero el grado de inversión es un paso necesario hacia la modernización. Un paso que Colombia todavía no ha dado. Colombia debe aspirar a unirse prontamente al club de los países latinoamericanos “graduados”: Chile, Brasil, México y Perú. De los países grandes de América Latina, sólo tres no han podido (o querido) graduarse: Argentina, Colombia y Venezuela.

      Las calificadoras parecen por ahora renuentes a otorgarle el grado de inversión a Colombia. Las principales razones tienen que ver con los indicadores fiscales. La deuda colombiana sigue siendo abultada. Y el Gobierno no ha hecho lo suficiente para reducirla con mayor celeridad. Las recomendaciones de la Comisión de Gasto Público, por ejemplo, fueron engavetadas sin mucho análisis. Además, el déficit en cuenta corriente hace más vulnerable a la economía colombiana. Pero el meollo del asunto es el fiscal. Brasil recibió el grado de inversión a pesar de tener menores tasas de crecimiento que Colombia, y de tener también un déficit de cuenta corriente.

      El problema es que los buenos tiempos no van a durar toda la vida: Colombia puede estar desperdiciando una oportunidad única para lograr el grado de inversión. En seis años, Lula lo logró. En el mismo tiempo, Uribe no ha podido. Ahora que el Gobierno habla todo el tiempo de continuidad, de la necesidad de mantener lo que se ha conseguido, no sobra repetir que el grado de inversión es una forma eficaz de darle continuidad a la política económica y a la disciplina fiscal. Con grado de inversión, los gobiernos futuros querrán mantener la disciplina para no perder lo conseguido. Si el Gobierno hace lo que toca (y piensa en la próxima generación), podría conseguir el grado de inversión. Si actúa irresponsablemente (y piensa en la próxima elección) podría negarle al país una oportunidad que no se presentará de nuevo en muchos años.

      20 marzo 2008

      Brasil | La peculiar adaptación asiática de Brasil - El País

      El País, España, 18/03/2007 - TRIBUNA: ALFREDO ARAHUETES

      La peculiar adaptación asiática de Brasil


      En el segundo mandato del presidente Lula se ha optado por una política económica que pretende compatibilizar la estabilidad con el relanzamiento del desarrollo y un fuerte impulso inversor industrial.

      En 2007, Brasil habrá renovado su posición como la décima economía del mundo, apenas detrás de España y Canadá y, todavía, por delante de Rusia, Corea del Sur e India. El mismo ranking calculando el PIB por la paridad del poder adquisitivo (PPA) sitúa a Brasil como la octava economía apenas detrás de Italia y por delante de España y Canadá. Es la primera economía de América Latina y su PIB representa al menos un tercio del PIB de la región. ¿Cómo ha llegado Brasil a ser una economía tan destacada? ¿Cabe suponer que por ser además un país de dimensión continental ha establecido una amplia red de relaciones económicas con los países de América Latina a excepción de México?

      La implantación del proceso de industrialización tardía, en los años cincuenta, y la expansión industrial de los años sesenta y setenta, hasta 1974, contribuyó a que la economía brasileña lograse un largo periodo de alto crecimiento con tasas chinas de un promedio del 7,8% anual. El crecimiento, durante este largo periodo se orientó hacia el mercado interno. Brasil se convirtió en una potencia industrial intermedia en el mundo, pero con una economía poco abierta al exterior. Entre 1974 y 1982 el proceso de industrialización se amplió a otros bienes intermedios y a bienes de capital aprovechando el ciclo de crédito internacional de ese periodo. El PIB promedio del país registró tasas anuales del 5,3% pero, como señalaron los profesores Lessa y Tavares, las fragilidades institucionales internas y el endeudamiento externo dieron al traste con el sueño de establecer un proyecto nacional de desarrollo autónomo.

      En esta larga etapa, la reducida apertura externa determinó un bajo perfil en las relaciones económicas con los países latinoamericanos. Era un claro reflejo de que la estrategia de industrialización por sustitución de importaciones adoptada por los países de la región tenía un marcado carácter nacional que desestimaba la importancia de la integración de mercados (a pesar de la existencia de acuerdos formales como ALALC, MCCE y el Pacto Andino). La drástica desaparición de la liquidez internacional, tras la crisis de la deuda externa, obligó al país a la adopción de políticas de ajuste que permitiesen la obtención de jugosos superávit comerciales con los que cumplir con los bancos acreedores. La crisis financiera y el ajuste debilitaron al Estado, y entró en un proceso de alta inestabilidad económica y política que imposibilitó la reorientación del proyecto nacional de desarrollo y su articulación con esquemas regionales de integración. Aun así y a pesar de la falta de complementariedad productiva y comercial, los presidentes de Argentina y Brasil -Alfonsín y Sarney- lanzaron el Mercosur en los turbulentos finales años ochenta, un esquema que, contra viento y marea, sigue dando sus frutos hasta hoy.

      En los primeros años noventa la globalización financiera incorporó a sus circuitos a las economías en desarrollo más destacadas presentadas bajo la nueva etiqueta de economías emergentes. La economía brasileña atravesaba por muy malos momentos, amenazada por la hiperinflación, pero, aun así, recibió significativas entradas de capitales. Los nuevos capitales contribuyeron a la recuperación y a la estabilización promovida con el Plan Real, pero enseguida apreciaron los tipos de cambio provocando crecientes déficit comerciales y de cuenta corriente, y colocando a la economía en una situación de fuerte dependencia de la financiación internacional. La globalización financiera no proporcionaba recursos para el desarrollo, sino que promovía en las economías emergentes una inserción externa de carácter financiero, que en la práctica determinaba la contracción del aparato productivo y una significativa fragilidad externa. En los países emergentes la fragilidad externa era la antesala de la crisis, y así se puso de relieve con las crisis de México (1994), los países asiáticos (1997/98), Rusia (1998) y, tras la drástica retirada de los capitales internacionales, de casi todos los países de América Latina entre 1998 y 2002. En Brasil la crisis se manifestó en enero de 1999, apenas iniciado el segundo mandato de F. H. Cardoso.

      Durante los dos mandatos de Cardoso, Brasil siguió la doble estrategia de global trader y mayor integración con los países de América Latina. La estrategia dio sus frutos en ambos ámbitos. Con los países de América Latina se intensificaron, significativamente, las relaciones comerciales con Mercosur y también con el resto de los países de la región. Al finalizar la presidencia de Cardoso en 2002, el comercio con el área ya representaba el 18,5% de sus exportaciones y el 16,5% de sus importaciones. La creciente interrelación con los países latinoamericanos era de carácter comercial, aún era muy escasa la presencia de inversiones directas cruzadas. La intensificación de las relaciones era significativa y adquiría mayor relevancia a tenor del doble impacto negativo de la crisis financiera y de la desaceleración internacional que colocaron a muchos países de la región casi al borde de la insolvencia.

      Cuando Lula tomó posesión en enero de 2003, apostó por una prudente ortodoxia para retirar al país de la insolvencia mediante una política fiscal austera -con el objetivo de superávit primarios que redujesen la relación deuda pública / PIB- y una política monetaria de metas de inflación. En su primer mandato esta estrategia de virtud contó con la fortuna de la expansión de la economía internacional que tiró de las exportaciones brasileñas, sobre todo a China y otros países asiáticos, con precios al alza. El tipo de cambio del real, depreciado por la crisis, contribuyó a la expansión de las exportaciones de manufacturas, y el país volvió a una senda de crecimiento liderada por las exportaciones con significativos superávit comerciales y de cuenta corriente. Al mismo tiempo, Brasil recuperó la capacidad de atracción de inversiones directas de empresas extranjeras hasta el punto de situarse en segunda posición del grupo de países emergentes sólo detrás de China.

      Se originó, así, un cambio significativo en la inserción de Brasil en la economía internacional: la inserción financiera fue reemplazada por una inserción comercial similar a la seguida por las economías asiáticas, fortalecida con la entrada de inversiones directas. Con esta nueva inserción, las exportaciones pasaron de 57.000 millones de dólares en 2002 a 161.000 millones en 2007, casi el triple en cinco años; y el país ha obtenido elevados superávit comerciales y de cuenta corriente que, junto a las entradas de inversiones directas, le han permitido reducir pasivos externos y acumular un espectacular nivel de reservas: 182.000 millones de dólares a finales de 2007.

      En el segundo mandato, iniciado hace un año, Lula ha cambiado el rumbo hacia una prudente ortodoxia compatible con el relanzamiento del desarrollo. Es decir, estabilidad con fuerte impulso de la inversión en sectores industriales intensivos en capital y en infraestructuras (con el PAC) con el dinamismo necesario tanto para un crecimiento sostenible como para el fortalecimiento de la capacidad exportadora y la sustitución de importaciones al estilo de las economías asiáticas -como señalan los profesores Coutinho y Belluzzo-, y atendiendo a la reducción de la pobreza y la mejora en la distribución de la renta. Esta estrategia permitiría alcanzar tasas de crecimiento superiores al 5% como en 2007 y contaría con el importante refuerzo externo de que el país ha alcanzado la autosuficiencia energética tras el hallazgo de los campos de Tupi.

      En estos últimos cinco años se han intensificado las relaciones económicas entre Brasil y los países de América Latina y el Caribe. Sus mercados absorben el 26% de las exportaciones brasileñas y proveen del 18% de las importaciones, y además son el destino del 17,5% de las inversiones directas de las empresas de Brasil y el origen del 3% de las inversiones directas recibidas. Brasil parece apostar por intensificar la integración con los países de la región mediante un esquema de geometría variable que permita el desarrollo de la "fábrica América Latina" con alimentos, materias primas y energía, una adaptación particular de la "fábrica Asia". En esta línea se inscriben tanto los proyectos de infraestructuras transoceánicas como la Integración de América del Sur y el relanzamiento de las relaciones con México, América Central y el Caribe.

      Alfredo Arahuetes es profesor agregado de Economía Mundial, ICADE-Universidad Pontificia Comillas e investigador del Real Instituto Elcano.

      actualidad: Reuters, 19/03/2008 '
      Acciones y moneda de Brasil caen por desplome de materias primas'

      TAG::

      08 marzo 2008

      OECD Reformas de políticas económicas - Apuesta por el crecimiento 2008 RESUMEN

      OECD Reformas de políticas económicas - Apuesta por el crecimiento 2008 RESUMEN
      POLICY REFORMS: GOING FOR GROWTH - 2008 EDITION

      Economic Policy Reforms
      Going for Growth - 2008 Edition Summary in (language)


      Reformas de política económica
      Apuesta por el Crecimiento – Edición 2008

      Resumen en español, Marzo 2008

      -----
      p.1

      El Producto Interno Bruto (PIB) no equivale a bienestar. Pero la productividad alta y el empleo sí contribuyen al bienestar, directa e indirectamente, al proporcionar recursos que pueden utilizarse en otras actividades que aumenten el bienestar. Por consiguiente, es importante, que las políticas gubernamentales no interfieran con la productividad ni con el empleo, salvo cuando eso pueda justificarse en relación con otros aspectos del bienestar.
      La edición del 2007 de Apuesta por el Crecimiento presentó cinco prioridades de política estructural para cada país de la OCDE y la Unión Europea, para subsanar las deficiencias desde el punto de vista de la productividad o del empleo. La edición actual revisa el avance en la aplicación de esas prioridades. Dependiendo de la tendencia, la conclusión puede ser que el vaso está medio lleno o está medio vacío. Un año no es un periodo prolongado en la formulación de políticas estructurales y visto de ese modo, el progreso en casi dos terceras partes de la las prioridades de política del 2007 puede ser considerado completamente como un logro. Sin embargo, parte de ese progreso no es muy material; y el avance ha sido mucho más lento en áreas de política que son intrincadas como la regulación del mercado laboral. Con igual razón, podría considerarse que la actividad económica firme ha proporcionado antecedentes favorables para efectuar reformas reduciendo los costos de ajuste respectivos. Pero, como se analizó en la edición del año pasado, los buenos tiempos también pueden haber reducido la urgencia de efectuar las reformas.
      --------
      p.2

      La edición actual contiene cinco capítulos especiales que abordan políticas y factores específicos que influyen en el empleo y en la productividad. En cuanto a las preocupaciones por el empleo, la principal prioridad de Apuesta por el Crecimiento a la fecha ha sido la cantidad de personas que trabajan, dando menos importancia a la cantidad de horas que se trabajan. Uno de los capítulos especiales intenta compensar el equilibrio al estudiar los factores que explican la amplia disparidad y, en algunos casos, las tendencias divergentes en las horas laborales en todos los países. El estudio presenta una base de datos nueva, y más comparable internacionalmente, sobre las horas laborales que confirma el estilizado hecho muy comentado de que las horas de trabajo anuales son considerablemente mayores en Estados Unidos que en Europa. La diferencia significa cerca del 15%; y la mitad aproximadamente refleja más días laborales anuales en Estados Unidos, con el resto debido al mayor número de horas por semana. Las diferencias en horas semanales promedio reflejan en gran medida las horas laborales de las mujeres, y el análisis muestra que éstas son influidas de manera importante por las tasas fiscales marginales. El estudio también identifica algunas otras influencias normativas en las horas laborales, entre ellas la regulación del tiempo de trabajo. Sin embargo, al pensar en las políticas es importante tener en cuenta ambas dimensiones del empleo: las horas y el recuento de personas. De hecho, las políticas que dan por resultado la menor participación de la fuerza laboral de determinados grupos que por regla general trabajan horarios reducidos tenderán a aumentar las horas laborales promedio pero eso no las hace deseables. La acumulación de capital humano es un motor importante del crecimiento económico. Dos capítulos especiales presentan un análisis, elaborado junto con el Directorio para la Educación de la OCDE, sobre inversiones en educación en los niveles primario, secundario y universitario, respectivamente. El estudio anterior usa los resultados de PISA para establecer una norma que mida la eficiencia de los sistemas escolares en conjunto así como de cada escuela. Los resultados señalan considerables ganancias en eficiencia que han de tenerse en las escuelas de los distintos países que alcancen el nivel de mejor desempeño nacional; y en los sistemas escolares nacionales que alcancen el nivel de mejor desempeño internacional. La actividad económica total se beneficia mediante la mayor productividad y la utilización de cohortes de jóvenes con mejor preparación académica o mediante los ahorros en costos y proporcionalmente los impuestos más bajos. El estudio también identifica algunos de los entornos normativos que parecen hacer funcionar la eficiencia y que se relacionan con la elección del usuario, la autonomía administrativa y la rendición de cuentas, el tamaño eficaz del plantel y evitar la clasificación temprana de los alumnos por aptitudes académicas.
      El capítulo sobre la educación universitaria presenta cifras estimadas del rendimiento privado respectivo, que parece ser uno de los motores para invertir en la educación superior. En la mayoría de los países, los rendimientos calculados son altos comparados con los de otras inversiones, pero también hay una variación considerable en todos los países. La coexistencia de altos rendimientos, en algunos casos, con porcentajes relativamente bajos de egresados puede indicar que los presuntos estudiantes se ven frenados por las limitaciones de liquidez y por las preocupaciones sobre el riesgo. De hecho, el ingreso por estudiante y la disponibilidad de recursos financieros líquidos dan la
      -------
      p.3

      impresión de ser otro factor determinante fundamental de la inversión en la educación superior. La flexibilidad y el alcance para la innovación de las instituciones educativas son un tercer factor importante. Sin embargo, además de esos hallazgos, los entornos normativos en el área de la educación superior también deben tomar en cuenta las presiones sobre las finanzas públicas, la mayor movilidad internacional de los egresados, y el deseo de reducir el apoyo que beneficia principalmente a la parte más acomodada de la población. Esta combinación de factores apunta hacia políticas que proporcionen mayor autonomía y rendición de cuentas a cada institución, una mayor intervención de los estudiantes en el financiamiento de sus colegiaturas, así como medidas para disminuir las limitaciones de liquidez y reducir el riesgo de invertir en la educación superior. Dos capítulos abordan el papel de la apertura externa en la conducción de la actividad económica. El capítulo sobre geografía económica revela que la distancia sigue siendo un factor determinante fundamental de los patrones de comercio internacional. Es más, los países alejados de los centros de actividad económica comercian menos que los que se ubican más cerca. Por consiguiente, los países distantes se benefician menos de las ventajas que derivan del comercio en la forma de mayor especialización, explotación de las economías de escala y presiones competitivas. Los efectos sobre el PIB son potencialmente considerables. El capítulo también analiza el papel de los recursos naturales y muestra que la tendencia en los países de la OCDE ricos en recursos naturales es tener un PIB más alto. Este hallazgo contrasta con los resultados que indican que las dotaciones en recursos pueden ser una maldición para los países en desarrollo, reflejando posiblemente que las naciones de la OCDE generalmente tienen estructuras de gobernabilidad más sólidas. Debe tenerse presente la función desempeñada por la distancia y por las dotaciones de recursos al comparar el rendimiento económico de todos los países. Unos lo tienen más fácil que otros. Pero ser privilegiados o desfavorecidos no debe servir como excusa para políticas inadecuadas y de hecho el análisis no halla pruebas de que las prioridades de políticas de Apuesta por el Crecimiento se vean afectadas por la distancia ni por las dotaciones de recursos. El otro capítulo sobre la apertura, basado en el análisis realizado en el Directorio de Comercio y Agricultura de la OCDE, investiga el papel que desempeña la regulación de los mercados domésticos en el comercio de servicios. Como es lógico, la reglamentación restrictiva resulta que entorpece el comercio de servicios. Los flujos de comercio de servicios entre dos países también se reducen cuando sus respectivas estructuras normativas son muy distintas. El estudio calcula que el comercio de servicios casi podría duplicarse en promedio si los países alinearan los reglamentos en la posición menos restrictiva en la OCDE. Al igual que con el comercio de bienes, el mayor comercio de servicios debe dar un impulso al PIB. El análisis en los capítulos especiales de esta edición contribuye a desarrollar la base analítica para identificar las prioridades de política en las futuras ediciones de Apuesta por el Crecimiento. En última instancia, la asesoría acertada en políticas debe apoyarse en un análisis tan bien fundamentado e integral como sea posible.