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30 mayo 2008

Michael Porter - Máximo experto mundial critica que Chile no tenga una estrategia de competitividad de país | El Mercurio

El Mercurio, 30/05/2008

Michael Porter, especialista de Harvard, expuso en seminario organizado por la U. del Desarrollo y revista Capital:

Máximo experto mundial critica que Chile no tenga una estrategia de competitividad de país

Mala educación pública, rigidez laboral y falta de una política energética de largo plazo son algunos frenos estructurales.

C. Rodríguez y R. Hirigoyen

"Vine a Chile hace tres años y quedé preocupado. Vuelvo hoy y ahora sí que estoy muy preocupado, porque no veo que Chile tenga una estrategia de país".

La frase fue una de las primeras que usó ayer Michael Porter -profesor titular de Harvard y "gurú" mundial de la competitividad- cuando comenzó su análisis sobre la realidad chilena.

¿El resultado? Un diagnóstico crudo y crítico, que se extendió por más de una hora y media y que fue seguido atentamente por las más de ochocientas personas que repletaron el centro de eventos Espacio Riesco para asistir al seminario organizado por la Universidad del Desarrollo y la revista Capital.

Sus planteamientos -adelantados en parte por "El Mercurio" en la entrevista publicada el domingo pasado- se centraron principalmente en la ausencia de una estrategia a nivel de país, lo que repercute directamente en las cotas de crecimiento de largo plazo.

El experto cuestionó tanto al Gobierno como al sector privado de que Chile no aborde en su agenda los temas de mayor importancia con propuestas de gran envergadura, sino sólo con políticas pequeñas, que pese a estar bien enfocadas, no dan soluciones integrales a los problemas. "Hay que plantear un escenario de amplio debate público-privado sobre el futuro y el desarrollo económico. Pero no lo veo", dijo Porter a los asistentes.

Sostuvo que nuestro país cumplió muy bien la definición de una estrategia primaria hace algunas décadas, como es el ordenamiento macroeconómico, la apertura comercial y la fortaleza de sus instituciones. Pero todavía no ha dado el salto a una segunda etapa.

"Cada vez que vengo hay más tratados de libre comercio, pero no hay nada nuevo que vender. Siguen vendiendo lo mismo", ironizó, ante la risa cómplice de varios destacados ejecutivos asistentes a la presentación.

En su análisis, el académico y autor, a comienzos de los ochenta, del libro "La Ventaja Competitiva" -el más importante en esta área de la administración de los últimos treinta años- enumeró los problemas estructurales de la economía chilena que, a su juicio, están frenando la competitividad y, así, el crecimiento.

En concreto, dijo que las debilidades vienen por la mala educación pública, las rigideces laborales, las deficientes políticas energéticas -que no han dado paso a una estrategia de largo plazo- y la sobreponderación del Estado y del centralismo en la toma de decisiones.

Porter explicó que si estos problemas no se enfrentan de manera profunda y radical, no se podrá mejorar la competitividad. "No se puede esperar que las cosas se solucionen solas".

Incluso -y respecto de las rigideces laborales-, Porter cuestionó expresamente los últimos cambios aplicados en materia de subcontratación. "¿De quién fue la idea de la subcontratación? ¿Por qué queremos bloquearla? ¿Cuál es el raciocinio?, ¿qué es lo que están pensando en Chile?", les preguntó a los asistentes.

A juicio del "gurú", estas fallas estructurales hacen que Chile esté creciendo sistemáticamente menos que el promedio de la región en los últimos años. Y lanzó una crítica sin anestesia a las explicaciones del equipo económico de la Presidenta Michelle Bachelet. "Cuando se crece 4% con el mejor precio histórico del cobre, no se está creciendo... se va para abajo".

Culpó también de esta situación a la baja productividad. Mostrando gráficos con cifras muy coincidentes con las reveladas recientemente por economistas y gremios empresariales, Porter evidenció el casi nulo crecimiento de la productividad en los últimos años. "La competitividad se basa en la productividad. Y en esto Chile no está bien", manifestó. "Chile debería ser como los países del este europeo o Asia".

En cuanto a propuestas, planteó la necesidad de crear clústeres -conjuntos de negocios de una misma industria- en las áreas en las que Chile es competitivo, como cobre o agricultura, destacando el caso del vino. A nivel internacional, dijo que un ejemplo a seguir es Singapur.

17 mayo 2008

Señales de alerta para la economía chilena, por Felipe Larraín | blogs el mercurio

Sábado 17 de Mayo de 2008, blogs el mercurio.

Señales de alerta para la economía chilena


Felipe Larraín B.
Economista

Semana pródiga en noticias económicas ha sido ésta. El lunes conocimos el Informe de Política Monetaria (IPOM) que elabora el Banco Central, documento que siempre provee un interesante análisis técnico. Luego se presentaron dos rankings de competitividad de respetadas instituciones internacionales: el Institute for Management Development (IMD) y el Foro Económico Mundial. Y las comisiones de Hacienda y Agricultura del Senado, unidas, entregaron un documento ampliamente difundido. Todas estas publicaciones dan, con distintos matices y énfasis, mensajes de alerta para la economía chilena.

El IPOM corrobora una visión de menor dinamismo para nuestra economía al bajar su estimación de crecimiento 2008 de un rango entre 4,5% y 5,5% (estimado en enero pasado) a uno de 4 a 5%, a la vez que aumenta algo su proyección de inflación (de 4,5% a 4,7%). Este cambio va en la dirección correcta, pero resulta todavía muy optimista, porque es mucho más probable que el crecimiento 2008 esté en torno al 4% y no al 4,5%, que es el punto medio de la nueva proyección. Esto no es pesimismo, sino realismo. Sorprenden en el IPOM otros dos temas. Primero, se pinta una visión externa marcadamente pesimista. Sabidos son los problemas por los que atraviesa la economía norteamericana y el escaso dinamismo de Europa y Japón, pero los mercados emergentes, particularmente en Asia -y especialmente China y la India-, siguen muy dinámicos. Y si no, ¿cómo explicamos los porfiados aumentos en los precios de los commodities? Segundo, se atribuye a nuestros problemas energéticos la responsabilidad casi única dentro de los elementos domésticos de la desaceleración económica y la preocupante caída de productividad. Si uno se queda con este diagnóstico, pareciera que hay muy poco que hacer para cambiar nuestra fortuna: los problemas o vienen de fuera o están en un área donde poco podemos hacer en el corto plazo, porque dependemos de los envíos de gas de Argentina, del clima y de la maduración de proyectos de inversión, que es larga. Pero la realidad es distinta.

El ranking de competitividad del IMD, elaborado con la Universidad de Chile, muestra que nuestro país se sostiene en la posición 26 (entre 55 países), pero pierde puntaje respecto de la medición anterior, mientras que muchos de nuestros vecinos avanzan. Así, se acortan las brechas entre Chile y el resto de la región: si en 2005 Chile tenía 20 puntos (sobre 100) de ventaja sobre Colombia (el más cercano seguidor), hoy la ventaja se ha reducido a ocho puntos; y es Perú el que nos pisa los talones. Nuestras principales debilidades en esta medida: el desempeño macroeconómico y la infraestructura. Por su parte, el Networked Readiness Index del Foro Económico Mundial mide la capacidad de un país para aprovechar las tecnologías de información y mejorar así su competitividad. Aquí caímos de la posición 31 en 2007 a la 34 en 2008, aunque se aumentaron en cinco los países cubiertos. Nuestras principales debilidades en este índice: la legislación laboral, la burocracia estatal, la calidad de nuestra fuerza laboral y la situación impositiva.

El diagnóstico de los dos informes entrega una visión más adecuada de nuestras debilidades que la del IPOM. Este último nada menciona de los problemas laborales (las leyes y la agitación), de las ineficiencias en uso de los recursos públicos, que requieren una reforma urgente del Estado, de las regulaciones y lentitud de los permisos que entraban proyectos de inversión, y de la existencia de impuestos distorsionadores que inhiben el dinamismo de nuestra economía, particularmente de las pymes. El documento de los senadores, que pertenecen al más amplio espectro político, revela una preocupación por muchos de estos temas e interesantes proposiciones de flexibilización laboral, reducción en las demoras de los permisos ambientales, rebajas en el impuesto de timbres y estampillas y en el que grava la importación de servicios, entre otras.

Es de esperar que estos diagnósticos, propuestas y el debate económico que se ha producido nos lleven de la palabra a la acción, para que nuestra economía sea capaz de recuperar el dinamismo que ha extraviado en los últimos años. No escapa a la atención de los chilenos que nuestro país antes lideraba el crecimiento en América Latina y hoy está de la media bastante hacia abajo (en promedio, duodécimo en 2006-2008) -ni hablar respecto de competidores más exigentes como los países asiáticos con los que nos gustaba compararnos-. Los índices de competitividad de instituciones internacionales prestigiadas e independientes nos ayudan a entender por qué.